miércoles, 8 de octubre de 2014

La vida pirata la vida mejor... Part2

La vida pirata la vida mejor...

Victoria bajaba las escaleras del Palacio de Gobernación despacio y con cuidado, el pomposo vestido que le obligaban a vestir la hacia caminar con dificultad, Louise, su asistenta, siempre le decía que si los usara más se acostumbraría y no le resultaría tan molesto, pero Victoria no quería "acostumbrarse", los pájaros se acostumbra a las jaulas y olvidan como se vuela.

Llego a la planta donde el Secretario de Gobernación, el Ilustre Señor Edgar Rochester la esperaba. Rochester era un hombre menudo, poco más alto que Victoria, con el pelo poco poblado y cediéndole terreno a la frente. vestía de azul claro y llevaba siempre unas estrambóticas gafas con lentes de aumentos móviles para leer documentos. Era Rochester quien dirigía todo los asuntos de Gobernación en ausencia de la autentica Gobernadora, Vic solo tenia que estar presente en representación de su madre durante las negociaciones y firmas y hablar con los invitados durante las cenas. Un autentico fastidio puesto que su madre se pasaba la vida en el mar.

Hace 13 años la temida pirata Jess la Dama Carmesí, hija del temido Tobias de TTerror, atraco en el puerto de Isla Liebre para vender unas mercancías, el Gobernador Alonso del Castillo salio a su paso, Jess era una mujer rubio tan bella que se decía había sido dado por una bruja ancestral y el demonio fue a llevarse su alma una vez, pero se enamoro de ella y la hizo invencible. Sea como fuera con tan solo mirarla provocaba que cualquier hombre macho, y algunas mujeres, ardieran de lujuria y concedieran cualquier capricho que Jess deseara. Pero ese no fue el caso del Gobernador Alonso. Este no retrocedió ni un paso y se mantuvo firme en no permitir mercancía robada. Para sorpresa de todos, Jess mando a tirar toda la mercancía por la borda.
Durante los siguientes meses se cuenta que Jess se colaba por las noches en el Palacio de Gobernación y cortejaba a Alonso, hasta que un año después se casaron y al siguiente nació Victoria del Castillo y Brave, la hija de ambos. Años más tarde Alonso murió de unas fiebres y Jess volvió a su vida de piratería, dejando todo a cargo de Roshester, incluida a su hija, volviendo solo tras largos meses en alta mar a pasar unos días a que sus hombres disfruten lo ganado, periodos en los que se encierra en el despecho y apenas interacciona con su hija.

Por lo que se puede decir que Vic había desarrollado con los años algo de rencor hacia su madre.

La mano de Rochester frente a sus ojos la casaron de sus divagaciones. - Señorita Victoria, si me permite.- Vic cogió su mano y se pusieron a andar hacia la sala contigua, antes de llegar a la puerta Rochester se giro hacia Vic- Te prometo que hoy sera rápido, Finbber es un indeseable y no lo quiero en la isla, cenaremos, escucharemos lo que tenga que decir y le daré puerta. no habrá firma ni negocios, ¿Vale?

-...Vale...- Vic estaba aturdida, muchos piratas indeseables habían tratado de hacer negocios en Isla Liebre y nunca había escuchado a Rochester ser tan duro ni admitir desprecio por ninguno.

Rochester abrió las puertas del comedor y se descubrió al otro lado de la mesa un hombre con abrigo negro, corpulento y calvo, con el cuello tan ancho que apenas tenia barbilla y una herida en su ojo izquierdo, que le brillaba de color azul claro, en contraste con el oliva oscuro del otro ojo. Sonreía mostrando dientes blancos y limpios, pero torcidos, lo cual hacia de la expresión desagradable.

-Aha, hola, hola- Saludo con una voz profunda y rasgada. Se acercó ha Vic y le tomo la mano mientras se agachaba,-Encantado Gobernadora Victoria- se la llevo a la frente y se la devolvió a Vic, Vic se alegro de que no se la besara, tenia la piel de gallina ante ese hombre. Pero no podía mostrar signo de debilidad, quizás algún día se enfrentaran en la cubierta de un barco. Estrecho la mano de Rochester y regreso a su asiento.- Estoy ansioso por comenzar a comer, Me han dicho que en esta Isla se sirve una liebre buenísima.

-Es cierto -Contesto Rochester -El nombre de esta isla proviene de las grandes cantidades de liebres y conejos la que las habitan, Según la crónicas de mi abuelo, al principio a los colonos les pareció muy adorable tenerlos por todos lados, hasta que descubrieron que se comían todo lo que trataban de plantar, en ese momento dejaron de hacerles gracia.

-Por eso tenemos los cultivos en plataformas elevadas- Vic hablo en un tono suave, tratando de ocultar la impaciencia por que aquello terminara rápido, aunque la historia de los conejos comiéndose los cultivos de los primeros colonos siempre le había hecho gracia.

La puerta se abrió de golpe y entro en la sala Tobias con ropas limpias y acicalado, una imagen nada común. -¡HOLA MUCHACHOS! Siento llegar tarde pero me había olvidado de como se ponen las corbatas

-Señor Tobias, no lleva corbata.

-¿No me escucha Rochester? Me he olvidado como se hace. -Vic sonrió entre dientes, nunca podría expresar cuanto adoraba a ese hombre. -Bueno, y usted Señor Cinbber...

-Es Finbber

-Eso Fenbbir, dígame ¿Que asuntos le traen a la Isla Liebre?

-Es FINBBER, anciano, y era precisamente de eso que quería hablar con el Señor Rochester, Tengo intención de montar uno de mis puesto de importación y exportación en esta isla... Oh, la comida por fin.

Efectivamente unos criados habían entrado ya con el estofado de conejo, Louise se preparo para servir a Vic mientras Rochester preguntaba a Finbber en que consistía exactamente su negocio de importación y exportación, pero Finbber no parecía estar escuchando, tenia los ojos clavados en Louise.

-Veo que las mujeres de ébano de esta isla son tan bellas como las de marfil. -Un silencio sepulcral se hizo en la sala, Louise se había quedado inmóvil con la mirada clavada en el plata de Vic, por el contrario el resto de los allí presentes miraban a Finbber.

-Disculpe, Señor Finbber pero no me parece oportuno hablar de...

-¿Esta a la venta? Estoy interesado en...-

-¿PERO QUE ESTAS DICIENDO ENERGÚMENO? -Vic se levanto golpeando la mesa con sus pequeñas manos- ¿COMO TE ATREVES A HABLAR ASÍ DE LOUISE? - Louise trato de sentar a Vic.

-Señor Finbber, perdone el enfado de la Señorita Victoria, pero en esta isla esta abolida la esclavitud, Louise es una mujer libre y Victoria y ella están muy unidas, casi como hermanas, tan solo se llevan unos años y se han criado juntas.

Lejos de disgustarse, a Finbber parecía que le había resultado divertido el enfado de Vic, se acomodo en su asiento, tomo un poco de estofado de su plato y dijo sin prestar la menor atención al incidente.- Los rumores no mentían, el mejor estofado de conejo que he probado nunca. No puedo creo que pueda esperar al segundo plato, Ha ha.

A Vic la sena le supo agria, y no era por el plato que tenia frente a ella. Durante el trascurso de primer plato Rochester no hacia mas que insistir en que Finbber diera detalles concreto sobre las actividades de su negocio, pero este solo le contestaba con evasivas descaradas. Al llegar el Segundo plato, la liebre asada, Tobias dijo en voz alta lo que Rochester y Vic pensaban.

-Es raro que un pirata tenga un negocio de importación de mercancías, si fuera mio haría pasar como legales todos los botines robado, podría venderles lo robado a sus propios dueños sin que estos lo supieran jamas, ja ja ja ja.

Finbber pareció molesto por unos momentos pero al momento contesto -Desde luego, eso seria un problema para un negocio legal como el mio.- y comenzó a comer el plato de liebre asada.

El segundo plato se desarrollo más calmado y menos locuaz que el anterior. Al terminar Rochester se dirigió a Finbber.

-Lamento que después de sopesarlo he de declinar su oferta, no le puedo dejar montar aquí su negocio señor Finbber, ya tenemos una oficina de importaciones y exportaciones propiedad de la Gobernación, Lo lamento. Puede pasar la noche aquí y regresar a su barco mañana con la salida del Sol.

Finbber se levanto de la mesa -Ya veo, entonces me retirare a mis aposentos. Adiós señorita Victoria.

Mientras Finbber se dirigirla en dirección a la puerta del ala de invitados, Tobias hablo en un tono serio, muy lejos de su habitual tono burlón en el que solía hablar, y sin dejar de mirar su plato, el cual aun estaba acaban. -La verdad es que no has hecho mucho por vender tu negocio, casi parecía que querías que lo rechazaran. Espero que no hayas venido por ninguna otra razón a esta isla, Señor Funbbar.

Finbbar no respondió esta vez y solo siguió andando.

Vic no podía dormir por la noche, había dado una cabezada pero luego se había desvelado, no quería molestar a Louise así que pensó que podía salir a dar una vuelta en la noche, hacer un poco de ejercicio corriendo por los tejados del pueblo y subiendo a los arboles siempre le había ayudado a dormir. Se vistió y se asomo a la ventana. en ella había una pronunciada cornisa, desde la que se podía acceder a cualquier habitación de la segunda planta, a unos cuantos metro hacia la derecha había un árbol cuyas ramas se acercaban lo suficiente para que Vic pudiera saltar sobre el, y una vez en él saltaba a uno de los cultivos en alto de la casa, lo atravesaba y y de otro salto se situaba sobre el muro, luego de nuevo saltaba a un árbol, algo más bajo y ya estaba fuera del palacio. lo había hecho incontables veces y siempre le había dado miedo la parte de saltar sobre el muro.
Mientras pensaba en el muro llego al árbol, cerro los ojos para sentir su alrededor, ni podía dejar que el viento moviera las ramas, o que hubiera guardias cercas cuando saltara que pudieran verla. entonces oyó algo que no esperaba, la voz de Finbber abajo en el patio, junto al árbol, y parecía acompañado.

-Ese viejo sospecha algo, tendremos que hacerlo esta noche.

-Si señor, esta todo listo, en cuanto de la orden.

-Espera un poco, primero quiero que alguien secuestre a la niña y a su asistenta, a su asistenta la quiero para mi ahora, y dentro de algunos años, si esa niña se vuelve la mitad de guapa de los rumores sobre su madre, también la quiero. Luego cuando las tenga, destruiremos la ciudad con los cañones

Vic no podía creer lo que estaba oyendo. justo en ese momento un pájaro salio del árbol y la asusto por un momento

-¿Qué a sido eso?... ¡DEMONIOS! ¡la niña!- Vic había sido descubierta, debía pensar rápido.

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